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Macho o hembra

Cómo saber si un agapornis es macho o hembra

Depende de la especie. En Roseicollis, Fischeri y Personata —las tres más habituales en casa— no existen diferencias externas fiables para distinguir macho y hembra a simple vista.

Otras especies del género sí tienen dimorfismo sexual, así que lo primero es identificar qué Agapornis tienes. A partir de ahí hay algunas señales que pueden orientar y otras que se repiten mucho sin aportar nada.

Y hay un método que da una respuesta fiable sobre un ave concreta, a cualquier edad y sin esperar a que críe: el análisis de ADN.

Dos Agapornis roseicollis de mutaciones distintas acicalándose juntos sobre una percha, sin ninguna diferencia externa que permita saber cuál es macho y cuál hembra
Se compruebaDos Agapornis roseicollis adultos, de mutaciones distintasNo se puede afirmarCuál de los dos es el macho y cuál la hembra
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¿Qué especie tienes? De eso depende la respuesta

La respuesta cambia según la especie, así que conviene identificarla antes de mirar cualquier otro rasgo. Roseicollis, Fischeri y Personata —las tres más habituales en avicultura— son monomórficas: no tienen ningún rasgo externo fiable para distinguir macho y hembra.

Se veHay un rasgo del plumaje que separa a los adultos
  • Taranta

    Agapornis taranta

    El macho adulto tiene la frente roja y un anillo de plumas rojas alrededor del ojo. La hembra tiene la cabeza enteramente verde.

  • Canus

    Agapornis canus

    El macho adulto tiene grises la cabeza y la parte superior del pecho. La hembra es verde por completo.

  • Pullarius

    Agapornis pullarius

    El rojo de la cara del macho está mejor delimitado; en la hembra tira a anaranjado y el borde se difumina. El pico del macho es más rojo.

No se veNo hay ningún rasgo externo fiable
  • RoseicollisHabitual en casas

    Agapornis roseicollis

    La ficha de la especie describe el plumaje como idéntico en los dos sexos.

  • FischeriHabitual en casas

    Agapornis fischeri

    La ficha dice literalmente que es imposible saber el sexo por el plumaje.

  • PersonataHabitual en casas

    Agapornis personatus

    Macho y hembra tienen un aspecto externo idéntico: misma máscara, mismo collar, mismo anillo ocular.

  • Lilianae

    Agapornis lilianae

    Macho y hembra son idénticos por fuera.

  • Swindernianus

    Agapornis swindernianus

    Los dos sexos son iguales. Apenas se mantiene en cautividad porque depende de un higo africano concreto.

Sin datoLa fuente no lo describe
  • Nigrigenis

    Agapornis nigrigenis

    La ficha de la especie no describe ninguna diferencia externa entre sexos, y tampoco afirma que no la haya.

Un ejemplar azul, lutino o de cualquier otra mutación sigue perteneciendo a su especie, y su color no altera en nada el veredicto.Ver las nueve especies

En vídeo

Cómo saber el sexo de un Agapornis en nuestros vídeos

Es una de las preguntas que más nos llega, y le hemos dedicado dos vídeos con cinco años de diferencia entre uno y otro.

  • La versión larga

    Repasa los métodos que se usan en el aviario: conducta, morfología, palpado y ADN.

  • La versión corta

    Cinco años después, el mismo tema centrado en los mitos más repetidos.

El sexado por ADN es muy fiable, pero la calidad de la muestra y su correcta identificación son imprescindibles para que el resultado sea válido.

Los dos vídeos hablan de las tres especies habituales en avicultura. No sirven como referencia para el taranta, el canus o el pullarius, que sí tienen diferencias visibles entre sexos.

La respuesta larga

¿Se puede saber mirando al ave?

En Roseicollis, Fischeri y Personata, no: son especies monomórficas y no tienen ningún rasgo externo que distinga a los sexos.

  1. Qué es el dimorfismo sexual

    Que macho y hembra se distingan por fuera, por el color, el tamaño o algún otro rasgo visible. Cuando una especie no lo tiene se dice que es monomórfica: los dos sexos son iguales por fuera, aunque no por dentro.

  2. Es habitual en las aves, no una rareza del género

    El estudio que puso en marcha el sexado molecular calcula que las hembras adultas son idénticas a los machos en más de la mitad de las especies de aves del mundo, y que los pollos casi nunca muestran nada. Entre los loros la proporción es aún mayor.

  3. Macho y hembra tienen cromosomas sexuales distintos

    En las aves es la hembra la que determina el sexo: el macho tiene dos cromosomas sexuales iguales y la hembra dos distintos. Esa diferencia existe desde el huevo, no se ve, y es la que hace posible el análisis de ADN.

Señales y fiabilidad

Qué señales pueden ayudar a distinguir macho y hembra

Circulan muchas señales y no todas valen lo mismo. Van ordenadas de la que da una respuesta segura a la que no distingue nada.

Confirma

Da una respuesta segura sobre el ave.

  • El análisis de ADN

    Da una respuesta segura sobre un ave concreta, a cualquier edad y sin que críe. Cuando falla, el problema suele estar en la muestra —contaminada o mal identificada—, no en el análisis en sí.

  • Que ponga un huevo

    Un ave que pone huevos es una hembra. Lo contrario no funciona: que no ponga no la convierte en macho, porque una hembra puede pasar años sin poner, y dos hembras emparejadas pueden poner las dos.

Orienta

Puede ayudar, pero sólo en un ave adulta y no de forma definitiva.

  • El tamaño y el peso

    Según la ficha veterinaria del género, las hembras suelen pesar algo más que los machos, de media y con los rangos solapados. Puede notarse comparando dos hermanos de la misma nidada; sobre un ave sola apenas orienta.

  • La separación de los huesos pélvicos

    Conviene saber qué mide en realidad: en avicultura se usa para juzgar si una gallina está en puesta, no para saber si es gallina. Trasladado al Agapornis, una separación clara en un ave adulta puede apuntar a una hembra en condición de cría; que estén juntos no confirma que sea un macho, y en un ave joven no informa de nada.

No permite confirmar nada

Es una idea muy repetida que no distingue los sexos.

  • La forma de la cabeza

    Las guías no coinciden ni en la dirección de la diferencia: unas dan al macho la cabeza más redondeada, otras al revés. Cuando dos fuentes describen lo mismo en sentidos opuestos, el rasgo no sirve para decidir.

  • La anchura del pico

    Se dice que la hembra lo tiene más ancho en la base, pero ninguna descripción zoológica de las especies recoge esa diferencia. Como mucho es una impresión al comparar aves ya conocidas.

  • Un plumaje más vivo o más apagado

    Las fichas de las especies habituales describen el plumaje como idéntico en los dos sexos. Además, en cuanto entra una mutación de color el criterio deja de aplicarse: dos aves de la misma nidada pueden ser una verde y otra azul sin relación con el sexo.

  • El color de la cera

    Es un error de especie: la cera azul en el macho y parda en la hembra es del periquito, no del Agapornis. En este género la cera no cambia de color con el sexo.

  • El grosor del anillo ocular

    Se dice que la hembra lo tiene algo más grueso en las especies que lo presentan, pero ninguna descripción zoológica recoge esa diferencia. Es una observación de criadero, no un rasgo publicado.

El comportamiento también puede orientar, sobre todo en una pareja adulta durante la cría. Se explica en la sección de comportamiento, más adelante.

Sexado por ADN

Sexado por ADN: cuándo necesitas certeza

El sexado por ADN da una respuesta fiable sobre un ave concreta, a cualquier edad y sin necesidad de esperar a que críe. Funciona en cualquier especie de Agapornis.

  1. La hembra tiene dos cromosomas sexuales distintos

    Al revés que en los mamíferos: en las aves el macho tiene dos cromosomas sexuales iguales (ZZ) y la hembra dos distintos (ZW). Esa diferencia es la que busca el análisis.

  2. El laboratorio detecta esa diferencia

    Los análisis habituales amplifican un gen presente en los dos cromosomas sexuales (el gen CHD) mediante una técnica de PCR. Según el resultado, determinan si el ave es macho o hembra.

Qué muestra piden los laboratorios

Se trabaja habitualmente con pluma, hisopo bucal, sangre o, en el caso de un pollo recién nacido, con la cáscara del huevo. Cada laboratorio publica qué acepta y cómo quiere recibirlo, y esas instrucciones son las que hay que seguir.

  • Pluma

    En un estudio, las plumas mudadas —las que se encuentran sueltas en la jaula— dieron muchos más resultados fallidos que otras muestras. Por eso conviene comprobar qué tipo de pluma acepta el laboratorio antes de enviarla.

  • Hisopo bucal

    Es la muestra menos invasiva. Algunos laboratorios la aceptan incluso en aves muy jóvenes, aunque conviene comprobar los requisitos concretos de cada laboratorio.

  • Sangre

    Puede aportar una muestra de buena calidad, pero obtenerla corresponde al veterinario, no es una tarea para hacer en casa.

Cortar una uña, pinchar un ala o arrancar plumas no son maniobras para improvisar en casa: hechas mal tienen un riesgo real para el ave. El procedimiento exacto lo da el laboratorio que va a analizar la muestra, o el veterinario que la va a tomar.

  • Fiabilidad del sexado por ADN

    El análisis en sí es sólido. Cuando falla, suele fallar por la muestra: contaminada, mezclada con la de otra ave o mal identificada.

  • La otra vía es la endoscopia veterinaria

    Un veterinario puede determinar el sexo con el ave anestesiada, y de paso revisar el estado de los órganos reproductores. No es la opción habitual para saber el sexo de un ave de casa, pero sí tiene sentido cuando una pareja no cría y hay que averiguar por qué.

Especie por especie

Macho o hembra según la especie

Las nueve especies del género no se comportan igual ante esta pregunta. Estas son las tres respuestas posibles y qué hay detrás de cada una.

Roseicollis, Fischeri y Personata: no presentan diferencias externas fiables

Son las tres especies con recorrido en avicultura y las que originan casi todas las búsquedas. Sus fichas de referencia coinciden: los sexos son iguales por fuera.

La ficha del Fischeri es la más explícita: la especie no presenta dimorfismo sexual, así que es imposible saber si un ejemplar es macho o hembra sólo por el plumaje. La del Personata describe un aspecto externo idéntico en los dos sexos, y la del Roseicollis, un plumaje idéntico.

Con el Roseicollis hay un matiz: una fuente (Animal Diversity Web) clasifica la especie como algo dimórfica, con hembras un poco mayores y machos algo más vivos de color, mientras que otras la describen como idéntica en ambos sexos. Esa diferencia entre fuentes no es lo bastante consistente como para sexar un ejemplar concreto a partir de ella.

Además, la mayoría de los Agapornis de estas tres especies que se ven en casas son aves de mutación, y el color depende de la mutación, no del sexo: comparar dos aves por lo vivo de su color es comparar dos genéticas distintas, no dos sexos.

Ficha completa del Personata
Dos Agapornis roseicollis de plumaje ancestral posados juntos en una rama
Dos Agapornis roseicollis de plumaje ancestral. Se distingue la especie, pero ningún rasgo permite repartir los sexos.
Agapornis personatus con la máscara negra, el collar amarillo y el anillo ocular blanco
Un Agapornis personatus. La máscara, el collar y el anillo ocular identifican la especie; ninguno cambia con el sexo.

Taranta, Canus y Pullarius: diferencias visibles entre macho y hembra

Tres de las nueve especies sí tienen un rasgo del plumaje que separa a los adultos. Ninguna es habitual en casas españolas, pero conviene saber que existen: por eso no hay una respuesta única para «los agapornis».

El Taranta es el caso más claro: el macho adulto lleva la frente roja y un anillo de plumas rojas alrededor del ojo, y la hembra tiene la cabeza enteramente verde. En el Canus el macho adulto tiene grises la cabeza y la parte superior del pecho, y la hembra es verde por completo; puestos uno junto al otro, la diferencia es muy evidente.

El Pullarius es más sutil: los dos sexos tienen roja la parte delantera de la cabeza, pero en el macho el rojo es más intenso y está mejor delimitado, mientras que en la hembra tira a anaranjado y se difumina. El pico del macho también es más rojo.

Incluso en estas tres especies el rasgo tarda en aparecer: en el Taranta, la diferencia entre sexos sale en los jóvenes tras la primera muda, hacia los ocho o nueve meses. Un taranta joven sin frente roja todavía no ha mudado, no es necesariamente una hembra.

Macho adulto de Agapornis taranta entre el follaje, con la frente roja, el anillo de plumas rojas alrededor del ojo y el borde negro del alaMacho adulto
Agapornis taranta. Frente roja y anillo de plumas rojas alrededor del ojo: los rasgos del macho adulto.
Agapornis taranta posado en la punta de una rama seca, con la cabeza enteramente verde y sin nada de rojo en la frenteHembra, según su autor
Agapornis taranta silvestre fotografiado en Etiopía. Sin rojo en la frente ni alrededor del ojo.

Qué se sabe sobre el sexo en Lilianae, Nigrigenis y Swindernianus

Son las tres especies menos presentes en avicultura, y para esta pregunta se resuelven rápido.

En el Lilianae y en el Swindernianus, macho y hembra son idénticos por fuera. El Swindernianus además apenas se mantiene en cautividad, porque depende de un higo africano concreto.

El Nigrigenis es distinto: su ficha describe con detalle la frente pardo-rojiza, las mejillas oscuras y el anillo ocular blanco, pero no dice nada sobre diferencias entre sexos. No se afirma que las haya ni que no las haya, aunque sea pariente cercano del Lilianae.

Las nueve especies, una a una
Comportamiento

El comportamiento de machos y hembras

Algunos comportamientos pueden orientar sobre el sexo, sobre todo en una pareja adulta instalada y en época de cría. Pero no son una prueba definitiva: dos aves del mismo sexo pueden repetir las mismas conductas.

Conductas que pueden orientar

  • El reparto de tareas en el nido

    Es la señal de comportamiento mejor respaldada. La hembra prepara el material, lo transporta, acondiciona el nido e incuba; el macho la alimenta mientras tanto. Si en una pareja siempre es la misma ave la que entra con material y la que se queda dentro, eso orienta con bastante fuerza.

  • El transporte del material

    En el Roseicollis la hembra corta tiras y se las coloca entre las plumas de la rabadilla para volar con ellas. En las especies de anillo ocular, en cambio, el material se transporta en el pico.

  • Quién solicita la cópula

    La hembra se agacha sobre la percha con las alas algo abiertas y la cola levantada, y el macho se sube. Verlo una vez no demuestra nada, pero repetido siempre en el mismo sentido, a lo largo de una temporada, sí orienta.

Conductas que no indican el sexo

  • Dos aves del mismo sexo pueden actuar como una pareja

    Los manuales veterinarios señalan las parejas del mismo sexo como una causa frecuente de que unas aves no críen: dos machos o dos hembras se acicalan, duermen pegados y defienden su rincón igual que una pareja real.

  • Un ave sola también hace cosas de pareja

    Una hembra sola puede preparar nido y poner huevos sin que haya ningún macho cerca. Repetir conductas de pareja no significa que tenga compañero.

  • Regurgitar, montar o restregarse contra objetos

    Lo hacen tanto los machos como las hembras. Son conductas de vínculo o de exceso de energía, y por sí solas no indican el sexo.

  • El carácter no permite determinar el sexo

    Que un ave sea más territorial o más mordedora depende también de su historia y de cómo se le ha manejado. La tendencia existe, pero no es una regla fija.

Si un ave pone un huevo, sabemos que es hembra. Que no ponga huevos no permite concluir que sea macho.

Genética

Cuando la genética te dice el sexo de los pollos

En algunas mutaciones ligadas al sexo, el color del pollo permite saber si es macho o hembra, siempre que se conozca de qué cruce viene.

Depende de la especie, de la mutación y del cruce concreto: el ino, por ejemplo, va ligado al sexo en el Roseicollis, pero no en el Fischeri ni en el Personata. Y sólo sirve para pollos de un cruce conocido; para un ave comprada no aporta nada.

Cómo se hereda el color
  1. Por qué funciona

    En un carácter ligado al sexo, la hembra sólo puede tener una copia: lo muestra o no lo lleva. No existen hembras portadoras, así que no hace falta suponer nada oculto.

  2. Un ejemplo habitual

    Si el padre muestra el carácter y la madre no lo lleva, todas las hijas de ese cruce nacen mostrando el color, y ningún hijo lo muestra. Los pollos del color del padre son hembras; los que no lo llevan, machos.

Papilleros y jóvenes

Cómo saber el sexo de un Agapornis papillero

No. Ser joven o estar criándose a mano no crea ninguna diferencia sexual que el ave no tenga de adulta.

  • En Roseicollis, Fischeri y Personata, ninguna diferencia a ninguna edad

    Si el adulto no se distingue por fuera, el papillero tampoco. Lo que cambia con la edad en estas especies es el color apagado del joven y las marcas oscuras en la base del pico, y eso ocurre igual en machos y en hembras.

  • En las especies con dimorfismo, hay que esperar a la muda

    En el Taranta, la diferencia entre sexos aparece tras la primera muda, hacia los ocho o nueve meses. Antes, un macho joven todavía no lleva rojo en la frente.

  • El comportamiento tampoco sirve todavía

    Las conductas que orientan son de aves adultas con motivación de cría, y la madurez sexual llega entre los ocho y los doce meses. Un papillero de pocas semanas no las tiene.

  • El ADN puede utilizarse desde edades muy tempranas

    Algunos laboratorios aceptan muestras de aves muy jóvenes, sobre todo con hisopo bucal, aunque depende del tipo de muestra y de los requisitos de cada laboratorio. Es la vía si necesitas saberlo antes de que el ave llegue a adulta.

Todo lo demás del papillero —tomas, temperatura, destete y qué mirar antes de llevarte uno a casa— está en su propia guía.Guía del Agapornis papillero

Seguir leyendo

Por dónde seguir

  • Tipos de Agapornis

    Identifica primero la especie: la respuesta depende de ella.

    Abrir la guía
  • Agapornis Personata

    La especie de la casa, de la máscara a los cuidados.

    Abrir la guía
  • Cría de Agapornis

    Qué viene después de saber que tienes macho y hembra.

    Abrir la guía
  • Agapornis papillero

    Crianza a mano, desarrollo y destete.

    Abrir la guía
  • Mutaciones y herencia

    Qué significa que un carácter vaya ligado al sexo.

    Abrir la guía
  • Huevos de Agapornis

    Poner un huevo confirma que es hembra. Qué viene después.

    Abrir la guía
Preguntas

Dudas habituales sobre el sexo de los Agapornis

Dudas concretas que suelen quedar después de leer lo anterior.

Mis dos Agapornis se acicalan y duermen pegados, ¿son macho y hembra?

No se puede deducir de ahí. Dos aves del mismo sexo se acicalan, duermen juntas y defienden su rincón igual que una pareja real, y los manuales veterinarios señalan justamente las parejas del mismo sexo como una causa frecuente de que unas aves no lleguen a criar.

¿Puede poner huevos una hembra sola, sin macho?

Sí, y es bastante frecuente. Esos huevos no son fértiles. Del mismo modo, dos hembras emparejadas pueden poner las dos y llenar el nido.

Me han vendido el ave como macho, ¿me puedo fiar?

Depende de en qué se base esa afirmación. Si viene de un análisis de ADN con su informe, sí. Si viene sólo de haber mirado al ave, es una opinión, por mucha experiencia que tenga quien la da.

¿Cambia algo entre un Personata y un Fischer a la hora de sexarlos?

No. Las dos son especies monomórficas y en las dos hace falta lo mismo. Lo que sí cambia entre especies es la genética: una mutación puede ir ligada al sexo en una y no en la otra, y eso afecta a lo que se puede deducir del color de los pollos.

¿Sexar es lo mismo que anillar?

No. Anillar es identificar al ave con una anilla que lleva sus datos, y se hace en el nido a los pocos días de nacer. Sexar es averiguar si es macho o hembra. Son cosas distintas, aunque se complementan.

¿El sexado por ADN hace daño al ave?

Las muestras que se usan hoy están pensadas para ser lo menos invasivas posible, y el hisopo bucal es la más suave. Lo que sí puede tener riesgo es improvisar la toma en casa sin saber cómo: lo sensato es seguir el protocolo del laboratorio o acudir a un veterinario de aves.